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MISA SÁBADO DE LA VIGÉSIMA TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Sábado, 2015-09-12 lo siguiente:

  • SÁBADO DE LA VIGÉSIMA TERCERA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Vino al mundo para salvar a los pecadores

    Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1, 15-17

    Querido hermano: Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino
    al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero.
    Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su
    paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida
    eterna.
    Al rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de
    los siglos.
    Amén.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 112, 1-2. 3-4. 5a y 6-7

    V/. Bendito sea el nombre del Señor por siempre.
    R/. Bendito sea el nombre del Señor por siempre.
    V/. Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor.
    Bendito sea el nombre del Señor por siempre. R/.
    V/. De la salida del sol hasta el ocaso, alabado sea el nombre del Señor.
    El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre el cielo. R/.
    V/. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se abaja para mirar, al cielo y a la
    tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» , y no hacéis lo que digo?

    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 6, 43-49

    En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: No hay árbol sano que dé fruto
    dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano.
    Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se
    vendimian racimos de los espinos.
    El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es
    malo, de la maldad saca el mal;porque lo que rebosa del corazón, lo habla la
    boca.
    ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor» , y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí,
    escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se
    parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre
    roca;vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo
    tambalearla, porque estaba sólidamente construida.
    El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra,
    sin cimiento;arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó
    desplomándose.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z