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MISA MIÉRCOLES DE LA VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Miércoles, 2015-08-19 lo siguiente:

  • San Juan Eudes, presbítero 2015:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 3, 14-19

    Hermanos: Doblo las rodillas ante el Padre, de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, pidiéndole que, de los tesoros de su gloria, os conceda por medio de su Espíritu robusteceros en lo profundo de vuestro ser, que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, que el amor sea vuestra raíz y vuestro cimiento;y así, con todos los santos, lograréis abarcar lo ancho, lo largo, lo alto y lo profundo, comprendiendo lo que trasciende toda filosofía: el amor cristiano. Así llegaréis a vuestra plenitud, según la plenitud total de Dios.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 130, 1. 2. 3

    R. Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.
    Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros;no pretendo grandezas
    que superan mi capacidad. R.
    Sino que acallo y modero mis deseos, como un niño en brazos de su madre. R.
    Espere Israel en el Señor ahora y por siempre. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 11, 25-30

    Notas

  • MIÉRCOLES DE LA VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Habéis dicho: Que reine un rey sobre nosotros, siendo así que vuestro rey es el Señor

    Lectura del libro de los Jueces 9, 6-15

    En aquellos días, los de Siquén y todos los de El Terraplén se reunieron para
    proclamar rey a Abimelec, junto a la encina de Siquén.
    En cuanto se enteró Yotán fue y, en pie sobre.
    la cumbre del monte Garizín, les dijo a voz en grito: ¡Oídme, vecinos de Siquén, así
    Dios os escuche! Una vez fueron los árboles a elegirse rey, y dijeron al olivo: «¡Sé
    nuestro rey! ».
    Pero dijo el olivo: «¿Y voy a dejar mi aceite, con el que engordan dioses y hombres,
    para ir a mecerme sobre los árboles? » Entonces dijeron a la higuera: «¡Ven a ser
    nuestro rey! » Pero dijo la higuera: «¿Y voy a dejar mi dulce fruto sabroso, para ir
    a mecerme sobre los árboles? » Entonces dijeron a la vid: «¡Ven a ser nuestro rey!
    » Pero dijo la vid: «¿Y voy a dejar mi mosto, que alegra a dioses y hombres, para
    ir a mecerme sobre los árboles? » Entonces dijeron todos a la zarza: «¡Ven a ser
    nuestro rey! » Y les dijo la zarza: «Si de veras queréis ungirme rey vuestro, venid
    a cobijaros bajo mi sombra;y si no, salga fuego de la zarza y devore a los cedros
    del Líbano»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 20, 2-3. 4-5. 6-7. R7.

    V/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
    R/. Señor, el rey se alegra por tu fuerza.
    Señor, el rey se alegra por tu fuerza. y cuánto goza con tu victoria! Le has
    concedido el deseo de su corazón, no le has negado lo que pedían sus labios.
    V/. Te adelantase a bendecirlo con el éxito, y has puesto en su cabeza una corona
    de oro fino.
    Te pidió vida, y se la has concedido, años que se prolongan sin término. R/.
    V/. Tu victoria ha engrandecido su fama, lo has vestido de honor y de majestad.
    Le concedes bendiciones incesantes, lo colmas de gozo en tu presencia. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    ¿Vas a tener tú envidia porque soy yo bueno?

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 20, 1-16

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: El Reino de los Cielos se
    parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña.
    Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.
    Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo, y les
    dijo: Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido.
    Ellos fueron.
    Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde e hizo lo mismo.
    Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo: ¿Cómo es que estáis aquí
    el día entero sin trabajar? Le respondieron: Nadie nos ha contratado.
    El les dijo: Id también vosotros a mi viña.
    Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz: Llama a los jornaleros y págales el
    jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros.
    Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.
    Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también
    recibieron un denario cada uno.
    Entonces se pusieron a protestar contra el amo: Estos últimos han trabajado sólo
    una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del
    día y el bochorno.
    El replicó a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia.
    ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete.
    Quiero darle a este último igual que a ti.
    ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú
    en vida porque yo soy bueno? Así, los últimos serán los primeros y los primeros
    los últimos.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z