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MISA MARTES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2015-08-04 lo siguiente:

  • San Juan María Vianney, presbítero, Memoria 2015:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Te he puesto de atalaya en la casa de Israel

    Lectura de la profecía de Ezequiel 3, 16-21

    En aquellos días, me vino esta palabra del Señor: -«Hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado que es reo de muerte, y tú no le das la alarma -es decir, no hablas, poniendo en guardia al malvado, para que cambie su mala conducta y conserve la vida-, entonces el malvado morirá por su culpa;y, a ti, te pediré cuenta de su sangre. Pero, si tú pones en guardia al malvado, y no se convierte de su maldad y de su mala conducta, entonces él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida. Y, si el justo se aparta de su justicia y comete maldades, pondré un tropiezo delante de él, y morirá;por no haberle puesto en guardia, él morirá por su pecado, y no se tendrán en cuenta las obras justas que hizo;pero, a ti, te pediré cuenta de su sangre. Si tú, por el contrario, pones en guardia al justo para que no peque, y en efecto no peca, ciertamente conservará la vida, por haber estado alerta;y tú habrás salvado la vida.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

    R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. (O bien: Aleluya.)
    Alabad al Señor, todas las naciones,
    aclamadlo, todos los pueblos. R.
    Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 4, 18

    El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los
    cautivos la libertad.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Al ver a las gentes, se compadecía de ellas

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1

    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas qué no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: -«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos;rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

    Notas

  • MARTES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2015:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Moisés no es como los otros profetas;¿cómo os habéis atrevido a hablar contra él?

    Lectura del libro de los Números 12, 1-13

    En aquellos días, María y Aarón hablaron contra Moisés a causa de la mujer cusita
    que había tomado por esposa.
    Dijeron: ¿Ha hablado el Señor sólo a Moisés? ¿No nos ha hablado también a
    nosotros? El Señor lo oyó.
    Moisés era el hombre de más aguante del mundo.
    El Señor habló de repente a Moisés, Aarón y María: Salid los tres hacia la tienda del
    encuentro.
    Y los tres salieron.
    El Señor bajó en la columna de nube y se colocó a la entrada la tienda, y llamó a
    Aarón y María.
    Ellos se adelantaron y el Señor les habló: Escuchad mis palabras: Cuando hay entre
    vosotros un profeta del Señor, me doy a conocer a él en visión y le hablo en
    sueños;no así a mi siervo Moisés, el más fiel de todos mis siervos.
    A él le hablo cara a cara;en presencia y no por enigmas contempla la figura del
    Señor.
    ¿Cómo os habéis atrevido a hablar contra mi siervo Moisés? La ira del Señor se
    encendió contra ellos, y el Señor se marchó.
    Al apartarse la nube de la tienda, María tenía toda la piel descolorida, como nieve.
    Aarón se volvió y la vio con toda la piel descolorida.
    Entonces Aarón dijo a Moisés: Perdón, Señor.
    No nos exijas cuentas del pecado que hemos cometido insensatamente.
    No la dejes a María como un aborto que sale del vientre con la mitad de la carne
    comida.
    Moisés suplicó al Señor: Por favor, cúra1a.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 50, 3-4. 5-6. 12-13.

    V/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
    R/. Misericordia, Señor: hemos pecado.
    V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi
    culpa.
    Lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/.
    V/. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado.
    Contra ti, contra ti solo pequé, cometí la maldad que aborreces.
    En la sentencia tendrás razón, en el juicio resultarás inocente. R/.
    Oh Dios, crea en mi un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu
    firme;no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-36

    Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la
    barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
    Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar.
    Llegada la noche, estaba allí solo.
    Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el
    viento era contrario.
    De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua.
    Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo,
    pensando que era un fantasma.
    Jesús les dijo en seguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó:
    Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
    El le dijo: Ven.
    Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús;pero, al
    sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor,
    sálvame.
    En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has
    dudado? En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
    Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios.
    Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar,
    apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron
    donde él a todos los enfermos.
    Le pedían tocar siquiera la orla de su manto ¡ y cuantos la tocaron quedaron
    curados.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z