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MISA SÁBADO DE LA DÉCIMO CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Sábado, 2013-07-13 lo siguiente:

  • San Enrique 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Mi 6, 6-8

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    A los que justificó, los glorificó

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-30

    Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó. Palabra de Dios.

    Aclamación del Evangelio

    versículo antes del evangelio Mt 5, 3

    Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

    En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: -«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.» Palabra del Señor.

    Notas

  • SÁBADO DE LA DÉCIMO CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Dios cuidará de vosotros y os sacará de esta tierra

    Lectura del libro del Génesis 49, 29-33; 50, 15-24

    En aquellos días, Jacob dio las siguientes instrucciones a sus
    —Cuando me reúna con los míos, enterradme con mis padres en la cueva del
    campo de Efrón, el hitita, la cueva del campo de Macpela frente a Mambré, en
    Canaán, la que compró Abrahán a Efrón, el hitita, como sepulcro en propiedad.
    Allí enterraron a Abrahán y Sara, su mujer, allí enterraron a Isaac y a Rebeca, su
    mujer; allí enterré yo a Lía.
    El campo y la cueva fueron comprados a los hititas.
    Cuando Jacob terminó de dar instrucciones a sus hijos, recogió los pies en la cama,
    expiró y se reunió con los suyos.
    Al ver los hermanos de José que había muerto su padre, se dijeron: —A ver si José
    nos guarda rencor y quiere pagarnos el mal que le hicimos.
    Y mandaron decirle: —Antes de morir tu padre nos encargó: Esto diréis a José:
    «Perdona a tus hermanos su crimen y su pecado y el mal que te hicieron.
    Por tanto, perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre.
    José al oírlo se echó a llorar.
    Entonces vinieron los hermanos, se echaron al suelo ante él, y le dijeron: —Aquí nos
    tienes, somos tus siervos.
    Pero José les respondió: —No tengáis miedo, ¿soy yo acaso Dios?
    Vosotros intentasteis hacerme mal, pero Dios intentaba hacer bien, para dar vida a
    un pueblo numeroso, como hoy somos.
    Por tanto, no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros hijos.
    Y los consoló hablándoles al corazón.
    José vivió en Egipto con la familia de su padre y cumplió ciento diez años; llegó a
    conocer los hijos de Efraín, hasta la tercera generación, y también los hijos de
    Maquir, hijo de Manasés; los llevó en las rodillas.
    José dijo a sus Hermanos: —Yo voy a morir.
    Dios cuidará de vosotros y os llevará de esta tierra a la tierra que prometió a
    Abrahán, Isaac y Jacob.
    Y los hizo jurar: —Cuando Dios cuide de vosotros, llevaréis mis huesos de aquí.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 104, 1-2. 3-4. 6-7

    V/. Humildes, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
    R/. Humildes, buscad al Señor, y vivirá vuestro corazón.
    V/. Dad gracias al Señor, invocad su nombre,
    dad a conocer sus hazañas a los pueblos;
    cantadle al son de instrumentos,
    hablad de sus maravillas.
    V/. Gloriaos de su nombre santo,
    que se alegren los que buscan al Señor.
    Recurrid al Señor y a su poder,
    buscad continuamente su rostro. R/.
    V/. ¡Estirpe de Abrahán, su siervo,
    hijos de Jacob, su elegido!
    El Señor es nuestro Dios,
    él gobierna toda la tierra. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    No tengáis miedo a los que matan el cuerpo

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 10, 24-33

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus Apóstoles: Un discípulo no es más que su maestro,
    ni un esclavo más que su amo; ya le basta al discípulo con ser como su maestro, y
    al esclavo como su amo.
    Si al dueño de la casa lo han llamado Belzebú, ¡cuánto más a los criados ! No les
    tengáis miedo, porque nada hay cubierto, que no llegue a descubrirse; nada hay
    escondido, que no llegue a saberse.
    Lo que os digo de noche, decidlo en pleno día, y lo que os digo al oído, pregonadlo
    desde la azotea.
    No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma.
    No, temed al que puede destruir con el fuego alma y cuerpo.
    ¿No se venden un par de gorriones por unos cuartos? Y, sin embargo, ni uno solo
    cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre.
    Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados.
    Por eso, no tengáis miedo: no hay comparación entre vosotros y los gorriones.
    Si uno se pone de mi parte ante los hombres, yo también me pondré de su parte
    ante mi Padre del cielo.
    Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre del cielo.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z