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MISA TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Domingo, 2011-11-13 lo siguiente:

  • San Leandro, obispo 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente a él, para apartar su cólera

    Lectura del libro del Éxodo 32, 7-14

    En aquellos días, el Señor dijo a Moisés: -«Anda, baja del monte, que se ha pervertido tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto. Pronto se han desviado del camino que yo les había señalado. Se han hecho un novillo de metal, se postran ante él, le ofrecen sacrificios y proclaman: “Éste es tu Dios, Israel, el que te sacó de Egipto.”» Y el Señor añadió a Moisés. -«Veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz. Por eso, déjame: mi ira se va a encender contra ellos hasta consumirlos. Y de ti haré un gran pueblo.» Entonces Moisés suplicó al Señor, su Dios: -«¿Por qué, Señor, se va a encender tu ira contra tu pueblo, que tú sacaste de Egipto, con gran poder y mano robusta? ¿Tendrán que decir los egipcios: “Con mala intención los sacó, para hacerlos morir en las montañas y exterminarlos de la superficie de la tierra”? Aleja el incendio de tu ira, arrepiéntete de la amenaza contra tu pueblo. Acuérdate de tus siervos, Abrahán, Isaac e Israel, a quienes juraste por ti mismo, diciendo: “Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo, y toda esta tierra de que he hablado se la daré a vuestra descendencia para que la posea por siempre.”» Y el Señor se arrepintió de la amenaza que había pronunciado contra su pueblo. Palabra de Dios.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 105, 19-20. 21-22. 23 (R.: 4a)

    R. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.

    En Horeb se hicieron un becerro, adoraron un ídolo de fundición; cambiaron su
    gloria por la imagen de un toro que come hierba. R.
    Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas
    en el país de Cam, portentos junto al mar Rojo. R.
    Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente
    a él, para apartar su cólera del exterminio. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dude

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 12, 3-13

    Hermanos: Por la gracia de Dios que me ha sido dada os digo a todos y a cada uno de vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene, sino estimaos moderadamente, según la medida de la fe que Dios otorgó a cada uno. Pues, así como nuestro cuerpo, en su unidad, posee muchos miembros y no desempeñan todos los miembros la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros. Los dones que poseemos son diferentes, según la gracia que se nos ha dado, y se han de ejercer así: si es la profecía, teniendo en cuenta a los creyentes; si es el servicio, dedicándose a servir; el que enseña, aplicándose a enseñar; el que exhorta, a exhortar; el que se encarga de la distribución, hágalo con generosidad; el que preside, con empeño; el que reparte la limosna, con agrado. Que vuestra caridad no sea una farsa; aborreced lo malo y apegaos a lo bueno. Como buenos hermanos, sed cariñosos unos con otros, estimando a los demás más que a uno mismo. En la actividad, no seáis descuidados; en el espíritu, manteneos ardientes. Servid constantemente al Señor. Que la esperanza os tenga alegres: estad firmes en la tribulación, sed asiduos en la oración. Contribuid en las necesidades de los santos; practicad la hospitalidad. Palabra de Dios.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya y versículo antes del evangelio Jn 10, 14

    Yo soy el buen Pastor -dice el Señor-, conozco mis ovejas, y las mías me conocen.

    EVANGELIO DE LA MISA

    La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 35-38

    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: -«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Palabra del Señor.

    Notas

  • TRIGÉSIMO TERCER DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Trabaja con la destreza de sus manos

    Lectura del Libro de los Proverbios 31, 10-13. 19-20. 30-31

    Una mujer hacendosa, ¿quién la hallará?, vale mucho más que las perlas.
    Su marido se fía de ella y no le faltan riquezas.
    Le trae ganancias y no pérdidas todos los días de su vida.
    Adquiere lana y lino, los trabaja con la destreza de sus manos.
    Extiende la mano hacia el huso y sostiene con la palma la rueca.
    Abre sus manos al necesitado y extiende el brazo al pobre.
    Engañosa es la gracia, fugaz la hermosura; la que teme al Señor merece alabanza.
    Cantadle por el éxito de su trabajo, que sus obras la alaben en la plaza.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 127, 1-2. 3. 4-5

    V/. Dichoso el que teme al Señor.
    R/. Dichoso el que teme al Señor.
    V/. ¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos!
    Comerás del fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien.
    R/. Dichoso el que teme al Señor.
    V/. Tu mujer como parra fecunda, en medio de tu casa;
    tus hijos como renuevos de olivo alrededor de tu mesa.
    R/. Dichoso el que teme al Señor.
    V/. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor.
    Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén,
    todos los días de tu vida.
    R/. Dichoso el que teme al Señor.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    El día del Señor llegará como un ladrón en la noche

    Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 5, 1-6

    Hermanos:
    En lo referente al tiempo y a las circunstancias no necesitáis que os escriba.
    Sabéis perfectamente que el Día del Señor llegará como un ladrón en la noche. Cuando
    estén diciendo: «paz y seguridad», entonces, de improviso, les sobrevendrá la ruina, como
    los dolores de parto a la que está encinta, y no podrán escapar.
    Pero vosotros, hermanos, no vivís en tinieblas para que ese día no os sorprenda como
    un ladrón, porque todos sois hijos de la luz e hijos del día; no lo sois de la noche ni de las
    tinieblas.
    Así, pues, no durmamos como los demás, sino estemos vigilantes y vivamos
    sobriamente.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Como has sido fiel en lo poco, pasa al banquete de tu Señor

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 14-30

    En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
    —Un hombre que se iba al extranjero llamó a sus empleados y los dejó encargados de
    sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata; a otro, dos; a otro, uno; a cada cual según
    su capacidad. Luego se marchó.
    [El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El
    que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos.
    En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su
    señor.]
    Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las
    cuentas con ellos.
    Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo:
    —Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco. Su señor le dijo:
    —Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré
    un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
    Se acercó luego el que había recibido dos talentos, y dijo:
    —Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos.
    Su señor le dijo:
    —Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré
    un cargo importante; pasa al banquete de tu señor.
    Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo:
    —Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no
    esparces; tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo.
    El señor le respondió:
    —Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no
    siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco para
    que al volver yo pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al
    que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará; pero al que no tiene, se le quitará
    hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadlo fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y
    el rechinar de dientes.]

    Notas

    • El texto entre [ ] puede omitirse por razones pastorales

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z