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MISA JUEVES DE LA VIGÉSIMA CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Jueves, 2011-09-15 lo siguiente:

  • Nuestra Señora, la Virgen de los Dolores, Memoria 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    El evangelio de esta memoria es propio Aprendió a obedecer y se ha convertido en autor de salvación eterna

    Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9

    Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas, presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su angustia fue escuchado. Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer. Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en autor de salvación eterna.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 30, 2-3a. 3b-4. 5-6. 15-16. 20 (R.: 17b)

    R. Sálvame, Señor, por tu misericordia.
    A ti, Señor, me acojo: no quede yo nunca defraudado; tú, que eres justo, ponme a
    salvo, inclina tu oído hacia mí. R.
    Ven aprisa a librarme, sé la roca de mi refugio, un baluarte donde me salve, tú que
    eres mi roca y mi baluarte; por tu nombre dirígeme y guíame. R.
    Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi amparo. A tus manos
    encomiendo mi espíritu: tú, el Dios leal, me librarás. R.
    Pero yo confío en ti, Señor, te digo: «Tú eres mi Dios.» En tu mano están mis azares:
    líbrame de los enemigos que me persiguen. R.
    Qué bondad tan grande, Señor, reservas para tus fieles, y concedes a los que a ti se
    acogen a la vista de todos. R.

    SECUENCIA DE LA MISA

    La Madre piadosa estaba
    junto a la cruz y lloraba
    mientras el Hijo pendía;
    cuya alma, triste y llorosa,
    traspasada y dolorosa,
    fiero cuchillo tenía.
    ¡Oh cuán triste y cuán aflicta
    se vio la Madre bendita,
    de tantos tormentos llena!
    Cuando triste contemplaba
    y dolorosa miraba
    del Hijo amado la pena.
    Y ¿cuál hombre no llorara,
    si a la Madre contemplara
    de Cristo, en tanto dolor?
    ¿Y quién no se entristeciera,
    Madre piadosa, si os viera
    sujeta a tanto rigor?
    Por los pecados del mundo,
    vio a Jesús en tan profundo
    tormento la dulce Madre.
    Vio morir al Hijo amado,
    que rindió desamparado
    el espíritu a su Padre.
    ¡Oh dulce fuente de amor!,
    hazme sentir tu dolor
    para que llore contigo.
    Y que, por mi Cristo amado,
    mi corazón abrasado
    más viva en él que conmigo.
    Y, porque a amarle me anime,
    en mi corazón imprime
    las llagas que tuvo en sí.
    Y de tu Hijo, Señora,
    divide conmigo ahora
    las que padeció por mí.
    Hazme contigo llorar
    y de veras lastimar
    de sus penas mientras vivo;
    porque acompañar deseo
    en la cruz, donde le veo,
    tu corazón compasivo.
    ¡Virgen de vírgenes santas!,
    llore ya con ansias tantas,
    que el llanto dulce me sea;
    porque su pasión y muerte
    tenga en mi alma, de suerte
    que siempre sus penas vea.
    Haz que su cruz me enamore
    y que en ella viva y more
    de mi fe y amor indicio;
    porque me inflame y encienda,
    y contigo me defienda
    en el día del juicio.
    Haz que me ampare la muerte
    de Cristo, cuando en tan fuerte
    trance vida y alma estén;
    porque, cuando quede en calma
    el cuerpo, vaya mi alma
    a su eterna gloria. Amén.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya

    Feliz la Virgen María,
    que, sin morir, mereció la palma del martirio
    junto a la cruz del Señor.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Triste contemplaba y dolorosa miraba del Hijo amado la pena

    Lectura del santo evangelio según san Juan 19, 25-27

    En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena.
    Jesús, al ver a su madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su madre:
    -«Mujer, ahí tienes a tu hijo.»
    Luego, dijo al discípulo:
    -«Ahí tienes a tu madre.»
    Y desde aquella hora, el discípulo la recibió en su casa.
    Palabra del Señor.

    Notas

    • Esta secuencia es potestativa, y puede decirse entera o en forma abreviada, desde las palabras: Y, porque a amarle me anime.
  • JUEVES DE LA VIGÉSIMA CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Cuídate tú y cuida la enseñanza; así te salvarás a ti y a los que te escuchan

    Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 4, 12-16

    Querido hermano: Nadie te desprecie por ser joven; sé tú un modelo para los fieles,
    en el hablar y en la conducta, en el amor, la fe y la honradez.
    Mientras llego preocúpate de la lectura pública, de animar y enseñar.
    No descuides el don que posees, que se te concedió por indicación de una profecía
    con la imposición de manos de los presbíteros.
    Preocúpate de esas cosas y dedícate a ellas, para que todos vean cómo adelantas.
    Cuídate tú y cuida la enseñanza; sé constante; si lo haces, te salvarás a ti y a los que
    te escuchan.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 110, 7-8. 9. 10

    V/. Grandes son las obras del Señor.
    R/. Grandes son las obras del Señor.
    V/. Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen
    confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y
    rectitud. R/.
    V/. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza: su nombre es
    sagrado y temible. R/.
    V/. Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo
    practican; la alabanza del Señor dura por siempre. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor

    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 7, 36-50

    En aquel tiempo, un fariseo rogaba a Jesús que fuera a comer con él.
    Jesús, entrando en casa del fariseo, se recostó a la mesa.
    Y una mujer de la ciudad, una pecadora, al enterarse de que estaba comiendo en
    casa del fariseo, vino con un frasco de perfume, y, colocándose detrás junto a sus
    pies, llorando, se puso a regarle los pies con sus lágrimas, se los enjugaba con sus
    cabellos, los cubría de besos y se los ungía con el perfume.
    Al ver esto, el fariseo que lo había invitado, se dijo: Si éste fuera profeta, sabría
    quién es esta mujer que lo está tocando y lo que es: una pecadora.
    Jesús tomó la palabra y le dijo: Simón, tengo algo que decirte.
    El respondió: Dímelo, maestro.
    Jesús le dijo: Un prestamista tenía dos deudores: uno le debía quinientos denarios y
    el otro cincuenta.
    Como no tenían con qué pagar, los perdonó a los dos.
    ¿Cuál de los dos lo amará más? Simón contestó: Supongo que aquel a quien le
    perdonó más.
    Jesús le dijo: Has juzgado rectamente.
    Y, volviéndose a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves a esta mujer? Cuando yo entré en tu
    casa, no me pusiste agua para los pies; ella en cambio me ha lavado los pies con
    sus lágrimas y me los ha enjugado con su pelo.
    Tú no me besaste; ella en cambio, desde que entró, no ha dejado de besarme los
    pies.
    Tú no me ungiste la cabeza con ungüento; ella en cambio me ha ungido los pies con
    perfume.
    Por eso te digo, sus muchos pecados están perdonados, porque tiene mucho amor:
    pero al que poco se le perdona, poco ama.
    Y a ella le dijo: Tus pecados están perdonados.
    Los demás convidados empezaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que hasta
    perdona pecados? Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, vete en paz.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z