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MISA MARTES DE LA VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2011-08-16 lo siguiente:

  • San Esteban de Hungría 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Dt 6, 3-9

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 111, 1-2. 3-4. 5-7a. 7b-8. 9

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    A los que justificó, los glorificó

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 26-30

    Hermanos: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Sabemos también que a los que aman a Dios todo les sirve para el bien: a los que ha llamado conforme a su designio. A los que había escogido, Dios los predestinó a ser imagen de su Hijo, para que él fuera el primogénito de muchos hermanos. A los que predestinó, los llamó; a los que llamó, los justificó; a los que justificó, los glorificó. Palabra de Dios.

    Aclamación del Evangelio

    versículo antes del evangelio Mt 5, 3

    Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 5, 1-12a

    En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles: -«Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados. Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra. Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados. Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.» Palabra del Señor.

    Notas

  • MARTES DE LA VIGÉSIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Gedeón, salva a Israel ¡Yo te envío!

    Lectura del libro de los Jueces 6, 11-24a

    En aquellos días, el ángel del Señor vino y se sentó bajo la encina de Ofrá,
    propiedad de Joá de Abiezer, mientras su hijo Gedeón estaba trillando trigo a
    látigo en el lagar, para esconderse, de los madianitas.
    El ángel del Señor se le apareció y le dijo: El Señor está contigo, valiente.
    Gedeón respondió: Perdón; si el Señor está con nosotros, ¿por qué nos ha venido
    encima todo esto? ¿Dónde han quedado aquellos prodigios que nos contaban
    nuestros padres: «De Egipto nos sacó el Señor» ? La verdad es que ahora el Señor
    nos ha desamparado y nos ha entregado a los madianitas.
    El Señor se volvió a él y le dijo: Vete, y con tus propias fuerzas salva a Israel de los
    madianitas.
    ¡Yo te envío! Gedeón replicó: Perdón; ¿cómo puedo yo librar a Israel? Precisamente
    mi familia es la menor de Manasés, y yo soy el más pequeño en casa de mi padre.
    El Señor contestó: Yo estaré contigo, y derrotarás a los madianitas como a un solo
    hombre.
    Gedeón insistió: Si he alcanzado tu favor, dame una señal de que eres tú quien
    habla conmigo.
    No te vayas de aquí hasta que yo vuelva con una ofrenda y te la presente.
    El Señor dijo: Aquí me quedaré hasta que vuelvas.
    Gedeón marchó a preparar un cabrito y unos panes ázimos con media fanega de
    harina; colocó luego la carne en la cesta y echó el caldo en el puchero; se los llevó
    al Señor y se los ofreció bajo la encina.
    El ángel del Señor le dijo: Coge la carne y los panes ázimos, colócalos sobre esta
    roca y derrama el caldo.
    Así lo hizo.
    Entonces el ángel del Señor alargó el cayado que llevaba, tocó la carne y los panes, y
    se levantó de la roca una llamarada que los consumió.
    Y el ángel del Señor desapareció de su vista.
    Cuando Gedeón vio que se trataba del ángel del Señor, exclamó: ¡Ay, Dios mío ! ,
    que he visto el ángel del Señor cara a cara.
    Pero el Señor le dijo: ¡Paz! No temas, no morirás.
    Entonces Gedeón levantó allí un altar al Señor y le puso el nombre de «Señor de la
    Paz».

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 84, 9. 11-12. 13-14.

    V/. El Señor anuncia la paz a su pueblo.
    R/. El Señor anuncia la paz a su pueblo.
    V/. Voy a escuchar lo que dice el Señor: «Dios anuncia la paz a su pueblo y a sus
    amigos y a los que se convierten de corazón». R/.
    V/. La misericordia y la fidelidad se encuentran, la justicia y la paz se besan; la
    fidelidad brota de la tierra y la justicia mira desde el cielo. R/.
    V/. El Señor nos dará la lluvia, y nuestra tierra dará su fruto.
    La justicia marchará ante él, la salvación seguirá sus pasos. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el Reino de los Cielos

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 19, 23-30

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Creedme: difícilmente entrará un rico
    en el Reino de los Cielos.
    Lo repito: Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico
    entrar en el Reino de los Cielos.
    Al oírlo, los discípulos dijeron espantados: Entonces, ¿quién puede salvarse? Jesús
    se les quedó mirando y les dijo: Para los hombres es imposible; pero Dios lo
    puede todo.
    Entonces le dijo Pedro: Pues nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.
    ¿Qué nos va a tocar?
    Jesús les dijo: Creedme, cuando llegue la renovación, y el Hijo del Hombre se siente
    en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis
    en doce tronos, para regir a las doce tribus de Israel.
    El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o
    tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna.
    Muchos primeros serán últimos y muchos últimos serán primeros.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z