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MISA CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Domingo, 2013-02-03 lo siguiente:

  • San Óscar, obispo 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Is 52, 7-10

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mc 1, 14-20

    Notas

  • CUARTO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Te nombré profeta de los gentiles

    Lectura del libro de Jeremías 1, 4-5. 17-19

    En los días de Josías, recibí esta palabra del Señor:
    «Antes de formarte en el vientre, te escogí; antes de que salieras del seno materno,
    te consagré:
    te nombré profeta de los gentiles.
    Tú cíñete los lomos,
    ponte en pie y diles lo que yo te mando.
    No les tengas miedo, que si no, yo te meteré miedo de ellos.
    Mira; yo te convierto hoy en plaza fuerte, en columna de hierro, en muralla de
    bronce, frente a todo el país:
    frente a los reyes y príncipes de Judá, frente a los sacerdotes y la gente del campo.
    Lucharán contra ti, pero no te podrán, porque yo estoy contigo para librarte.»
    Oráculo del Señor.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 70, 1-2. 3-4a. 5-6ab. 15ab y 17 (R.: cf. 15ab)

    R. Mi boca contará tu salvación, Señor.
    A ti, Señor, me acojo: no quede yo derrotado para siempre; tú que eres justo,
    líbrame y ponme a salvo, inclina a mí tu oído, y sálvame. R.
    Se tu mi roca de refugio, el alcázar donde me salve, porque mi peña y mi alcázar
    eres tú, Dios mío, líbrame de la mano perversa. R.
    Porque tú, Dios mío, fuiste mi esperanza y mi confianza, Señor, desde mi juventud.
    En el vientre materno ya me apoyaba en ti, en el seno tú me sostenías. R.
    Mi boca contará tu auxilio, y todo el día tu salvación. Dios mío, me instruiste desde
    mi juventud, y hasta hoy relato tus maravillas. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Quedan la fe, la esperanza, el amor; la más grande es el amor

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12, 31-13, 13

    Hermanos:
    Ambicionad los carismas mejores. Y aún os voy a mostrar un camino excepcional. Ya podría yo hablar las lenguas de los hombres y de los ángeles; si no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o unos platillos que aturden. Ya podría tener el don de profecía y conocer todos los secretos y todo el saber, podría tener fe como para mover montañas; si no tengo amor, no soy nada. Podría repartir en limosnas todo lo que tengo y aun dejarme quemar vivo; si no tengo amor, de nada me sirve. El amor es paciente, afable; no tiene envidia; no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita; no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin limites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites.
    El amor no pasa nunca.
    ¿El don de profecía?, se acabará. ¿El don de lenguas?, enmudecerá. ¿El saber?, se acabará.
    Porque limitado es nuestro saber y limitada es nuestra profecía; pero, cuando venga lo perfecto, lo limitado se acabará.
    Cuando yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño. Cuando me hice un hombre acabé con las cosas de niño.
    Ahora vemos confusamente en un espejo; entonces veremos cara a cara. Mi conocer es por ahora limitado; entonces podré conocer como Dios me conoce.
    En una palabra: quedan la fe, la esperanza, el amor: estas tres. La más grande es el amor.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 4, 18

    El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los
    cautivos la libertad.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Jesús, como Elías y Eliseo, no es enviado sólo a los judíos

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 4, 21-30

    En aquel tiempo, comenzó Jesús a decir en la sinagoga:
    —«Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír.»
    Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que
    salían de sus labios.
    Y decían:
    —«¿No es éste el hijo de José?»
    Y Jesús les dijo:
    —«Sin duda me recitaréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo"; haz también
    aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.»
    Y añadió:
    —«Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en
    Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres
    años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna
    de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón.
    Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo,
    ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
    Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron
    fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con
    intención de despeñarlo.
    Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z