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MISA LUNES DE LA VIGÉSIMA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Lunes, 2011-10-03 lo siguiente:

  • San Francisco de Borja, presbítero 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Lo que para mi era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 7-14

    Hermanos: Todo lo que para mí era ganancia lo consideré pérdida comparado con Cristo; más aún, todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor. Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él, no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la justicia que viene de Dios y se apoya en la fe. Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de entre los muertos. No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí. Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa: olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo Jesús.

    SALMO RESPONSORIAL

    SALMO RESPONSORIAL Sal 39, 2 y 4ab. 7. 8-9. 10 (R.: 8a y 9a)

    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
    Yo esperaba con ansia al Señor; él se inclinó y escuchó mi grito; me puso en la boca
    un cántico nuevo, un himno a nuestro Dios. R.
    Tu no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides
    sacrificio expiatorio. R.
    Entonces yo digo: «Aquí estoy -como está escrito en mi libro- para hacer tu
    voluntad.» Dios mío, lo quiero, y llevo tu ley en las entrañas. R
    He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios; Señor,
    tú lo sabes. R.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Mt 23, 9b. 10b

    Uno solo es vuestro Padre, el del cielo, y uno solo es vuestro consejero, Cristo.

    EVANGELIO DE LA MISA

    El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14

    En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola: -«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: “¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo.” El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: “¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador.” Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

    Notas

  • LUNES DE LA VIGÉSIMA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Se levantó Jonás para huir lejos del Señor.

    Comienzo del Profeta Jonás 1, 1—2, 1. 11

    Jonás Ben–Amitai recibió la palabra del Señor: Levántate y vete a Nínive, la gran
    ciudad, y proclama en ella: Su maldad ha llegado hasta mí.
    Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa, y encontró un barco
    que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a
    Tarsis, lejos del Señor.
    Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta
    en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar.
    Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios.
    Arrojaron los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había
    bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente.
    El capitán se le acercó y le dijo: ¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios;
    quizá se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos.
    Y decían unos a otros: Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta
    calamidad.
    Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
    Le interrogaron: Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio ?
    ¿De dónde vienes ? ¿Cuál es tu país ? ¿De qué pueblo eres ? .
    El les contestó: Soy un hebreo; adoro al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la
    tierra firme.
    Temieron grandemente aquellos hombres y le dijeron: ¿Qué has hecho? (pues
    comprendieron que huía del Señor, por lo que él había declarado).
    Entonces le preguntaron: ¿Qué haremos contigo para que se nos aplaque el mar ?
    Porque el mar seguía embraveciéndose.
    El contestó: Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se os aplacará; pues sé que
    por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.
    Pero ellos remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía
    embraveciéndose.
    Entonces invocaron al Señor, diciendo: ¡Ah, Señor, que no perezcamos por culpa de
    este hombre; no nos hagas responsables de una sangre inocente! Tú eres el Señor
    que obras como quieres.
    Levantaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera.
    Y temieron mucho al Señor aquellos hombres.
    Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos.
    El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del
    pez tres días y tres noches seguidas.
    El Señor dio orden al pez y vomitó a Jonás en tierra firme.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Jon 2, 3. 4. 5. 8

    V/. Sacaste mi vida de la fosa, Señor.
    R/. Sacaste mi vida de la fosa, Señor.
    V/. En mi aflicción clamé al Señor y me atendió, desde el vientre del infierno pedí
    auxilio, y escuchó mi clamor. R/.
    V/. Me arrojaste a lo profundo en alta mar, me rodeaban las olas, tus corrientes y
    tu oleaje pasaban sobre mí. R/.
    V/. Yo dije: Me has arrojado de tu presencia, quién pudiera ver de nuevo tu santo
    templo. R/.
    Cuando se me acababan las fuerzas me acordé del Señor; llegó hasta ti mi
    oración, hasta tu santo Templo. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    ¿Quién es mi prójimo?

    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37

    En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a
    prueba:
    Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
    El le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? , ¿qué lees en ella?
    El letrado contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu
    alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo».
    El le dijo: Bien dicho.
    Haz esto y tendrás la vida.
    Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi
    prójimo?
    Jesús dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos
    bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo
    medio muerto.
    Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y
    pasó de largo.
    Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de
    largo.
    Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio
    lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo
    en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.
    Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
    Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.
    ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de
    los bandidos ? El letrado contestó: El que practicó la misericordia con él.
    Díjole Jesús: Anda, haz tú lo mismo.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z