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MISA JUEVES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Jueves, 2011-08-04 lo siguiente:

  • San Juan María Vianney, presbítero, Memoria 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Te he puesto de atalaya en la casa de Israel

    Lectura de la profecía de Ezequiel 3, 16-21

    En aquellos días, me vino esta palabra del Señor: -«Hijo de Adán, te he puesto de atalaya en la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, les darás la alarma de mi parte. Si yo digo al malvado que es reo de muerte, y tú no le das la alarma -es decir, no hablas, poniendo en guardia al malvado, para que cambie su mala conducta y conserve la vida-, entonces el malvado morirá por su culpa; y, a ti, te pediré cuenta de su sangre. Pero, si tú pones en guardia al malvado, y no se convierte de su maldad y de su mala conducta, entonces él morirá por su culpa, pero tú habrás salvado la vida. Y, si el justo se aparta de su justicia y comete maldades, pondré un tropiezo delante de él, y morirá; por no haberle puesto en guardia, él morirá por su pecado, y no se tendrán en cuenta las obras justas que hizo; pero, a ti, te pediré cuenta de su sangre. Si tú, por el contrario, pones en guardia al justo para que no peque, y en efecto no peca, ciertamente conservará la vida, por haber estado alerta; y tú habrás salvado la vida.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

    R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. (O bien: Aleluya.)
    Alabad al Señor, todas las naciones,
    aclamadlo, todos los pueblos. R.
    Firme es su misericordia con nosotros,
    su fidelidad dura por siempre. R.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 4, 18

    El Señor me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los
    cautivos la libertad.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Al ver a las gentes, se compadecía de ellas

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1

    En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el Evangelio del reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas qué no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: -«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.

    Notas

  • JUEVES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Ábreles tu tesoro, la fuente de agua viva

    Lectura del libro de los Números 20, 1-13

    En aquellos días, la comunidad entera de los israelitas llegó al desierto de Sin el mes
    primero, y el pueblo se instaló en Cadés.
    Allí murió María y allí la enterraron.
    Faltó agua al pueblo y se amotinaron contra Moisés y Aarón.
    El pueblo riñó con Moisés diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros
    hermanos, delante del Señor! ¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este
    desierto, para que muramos en él nosotros y nuestras bestias? ¿Por qué nos has
    sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible, que no tiene grano ni
    higueras ni viñas ni granados ni agua para beber ? . Moisés y Aarón se apartaron
    de la comunidad y se dirigieron a la tienda del encuentro, y delante de ella se
    echaron rostro en tierra.
    La gloria del Señor se les apareció, y el Señor dijo a Moisés: Coge el bastón, reúne la
    asamblea tú con tu hermano Aarón, y en presencia de ellos ordenad a la roca que
    dé agua.
    Sacarás agua de la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias.
    Moisés retiró la vara de la presencia del Señor, como se lo mandaba; ayudado de
    Aarón reunió la asamblea delante de la roca, y les dijo: Escuchad, rebeldes:
    ¿Creéis que podemos sacaros agua de esta roca? Moisés alzó la mano y golpeó la
    roca con el bastón dos veces, y brotó agua tan abundante que bebió toda la gente
    y las bestias.
    El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Por no haberme creído, por no haber reconocido
    mi santidad en presencia de los israelitas, no haréis entrar a esta comunidad en la
    tierra que les voy a dar.
    (Esta es Fuente de Meribá, donde los israelitas disputaron con el Señor y él les
    mostró su santidad)

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9

    V/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»
    R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»
    V/. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva.
    entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
    V/. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.
    Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto: cuando vuestros padres me pusieron a
    prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Tú eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 13-23

    En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus
    discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos contestaron:
    Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
    El les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo ? Simón Pedro tomó la palabra
    y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
    Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! , porque eso no te lo ha
    revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
    Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder
    del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el
    cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
    Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
    Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén
    y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y
    que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
    Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no
    puede pasarte.
    Jesús se volvió y dijo a Pedro: quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar;
    tú piensas como los hombres, no como Dios.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z