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MISA MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Miércoles, 2013-12-04 lo siguiente:

  • San Juan Damasceno, presbítero y doctor de la Iglesia 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo

    Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 13-14; 2, 1-3

    Querido hermano: Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús. Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros. Por lo tanto, hijo mío, saca fuerzas de la gracia de Cristo Jesús, y lo que me oíste a mí, garantizado por muchos testigos, confíalo a hombres fieles, capaces, a su vez, de enseñar a otros. Toma parte en las penalidades, como buen soldado de Cristo Jesús.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 11 (R.: Jn 6, 63c)

    R. Tus palabras, Señor, son espíritu y vida.
    La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma; el precepto del Señor es fiel e
    instruye al ignorante. R.
    Los mandamientos del Señor son rectos y alegran el corazón; la norma del Señor es
    límpida y da luz a los ojos. R.
    La voluntad del Señor es pura y eternamente estable; los mandamientos del Señor
    son verdaderos y enteramente justos. R.
    M$ preciosos que el oro, mis que el oro fino; mas dulces que la miel de un panal que
    destila. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 25, 14-30

    Notas

  • MIÉRCOLES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO 2013:

    Tiempo de Adviento.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    El Señor invita a su convite y enjuga las lágrimas de todos los rostros

    Lectura del libro de Isaías 25, 6-10a

    Aquel día, el Señor de los ejércitos preparará para todos los pueblos, en este monte,
    un festín de manjares suculentos, un festín de vinos de solera;
    manjares enjundiosos, vinos generosos. Y arrancará en este monte el velo que cubre
    a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones. Aniquilará la muerte
    para siempre. El Señor Dios enjugará las lágrimas de todos los rostros, y el oprobio
    de su pueblo lo alejará de todo el país. —Lo ha dicho el Señor—. Aquel día se dirá:
    «Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara; celebremos y
    gocemos con su salvación. La mano del Señor se posará sobre este monte.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6 (R/.: 6 cd)

    R. Habitaré en la casa del Señor por años sin término.
    El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me
    conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. R/.
    Me guía por el sendero justo, por el honor de su nombre. Aunque camine por
    cañadas oscuras, nada temo, porque tú vas conmigo: tu vara y tu cayado me
    sosiegan. R.
    Preparas una mesa ante mí, enfrente de mis enemigos; me unges la cabeza con
    perfume, y mi copa rebosa. R.
    Tu bondad y tu misericordia me acompañan todos los días de mi vida, y habitaré en
    la casa del Señor por años sin término. R.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya

    Mirad que llega el Señor para salvar a su pueblo; dichosos los que están preparados
    para salir a su encuentro.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Jesús cura a muchos y multiplica los panes

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 15, 29-37

    En aquel tiempo, Jesús, bordeando el lago de Galilea, subió al monte y se sentó en
    él.
    Acudió a el mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos
    otros; los echaban a sus pies, y el los curaba.
    La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los
    tullidos y con vista a los ciegos, y dieron gloria al Dios de Israel.
    Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
    —«Me da lastima de la gente, porque llevan ya tres días
    conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que se
    desmayen en el camino.»
    Los discípulos le preguntaron:
    —«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta
    gente?»
    Jesús les preguntó:
    —«¿Cuántos panes tenéis?»
    Ellos contestaron:
    —«Siete y unos pocos peces.»
    Él mandó que la gente se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, dijo
    la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la
    gente.
    Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete cestas llenas.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z