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MISA LUNES DE LA VIGÉSIMA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Lunes, 2013-10-07 lo siguiente:

  • Nuestra Señora, la Virgen del Rosario, Memoria 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Hch 1, 12-14

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Lc 1, 46-47. 48-49. 50-51. 52-53. 54-55

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 1, 28

    Alégrate, María, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú eres entre las
    mujeres.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

    En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: -«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: -«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.» Y María dijo al ángel: -«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?» El ángel le contestó: -«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.» María contestó: -«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.» Y la dejó el ángel.

    Notas

  • LUNES DE LA VIGÉSIMA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Se levantó Jonás para huir lejos del Señor.

    Comienzo del Profeta Jonás 1, 1—2, 1. 11

    Jonás Ben–Amitai recibió la palabra del Señor: Levántate y vete a Nínive, la gran
    ciudad, y proclama en ella: Su maldad ha llegado hasta mí.
    Se levantó Jonás para huir a Tarsis, lejos del Señor; bajó a Jafa, y encontró un barco
    que zarpaba para Tarsis; pagó el precio y embarcó para navegar con ellos a
    Tarsis, lejos del Señor.
    Pero el Señor envió un viento impetuoso sobre el mar, y se alzó una gran tormenta
    en el mar, y la nave estaba a punto de naufragar.
    Temieron los marineros, e invocaba cada cual a su dios.
    Arrojaron los pertrechos al mar, para aligerar la nave, mientras Jonás, que había
    bajado a lo hondo de la nave, dormía profundamente.
    El capitán se le acercó y le dijo: ¿Por qué duermes? Levántate e invoca a tu Dios;
    quizá se compadezca ese Dios de nosotros, para que no perezcamos.
    Y decían unos a otros: Echemos suertes para ver por culpa de quién nos viene esta
    calamidad.
    Echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
    Le interrogaron: Dinos, ¿por qué nos sobreviene esta calamidad? ¿Cuál es tu oficio ?
    ¿De dónde vienes ? ¿Cuál es tu país ? ¿De qué pueblo eres ? .
    El les contestó: Soy un hebreo; adoro al Señor Dios del cielo, que hizo el mar y la
    tierra firme.
    Temieron grandemente aquellos hombres y le dijeron: ¿Qué has hecho? (pues
    comprendieron que huía del Señor, por lo que él había declarado).
    Entonces le preguntaron: ¿Qué haremos contigo para que se nos aplaque el mar ?
    Porque el mar seguía embraveciéndose.
    El contestó: Levantadme y arrojadme al mar, y el mar se os aplacará; pues sé que
    por mi culpa os sobrevino esta terrible tormenta.
    Pero ellos remaban para alcanzar tierra firme, y no podían, porque el mar seguía
    embraveciéndose.
    Entonces invocaron al Señor, diciendo: ¡Ah, Señor, que no perezcamos por culpa de
    este hombre; no nos hagas responsables de una sangre inocente! Tú eres el Señor
    que obras como quieres.
    Levantaron, pues, a Jonás y lo arrojaron al mar; y el mar calmó su cólera.
    Y temieron mucho al Señor aquellos hombres.
    Ofrecieron un sacrificio al Señor y le hicieron votos.
    El Señor envió un gran pez a que se comiera a Jonás, y estuvo Jonás en el vientre del
    pez tres días y tres noches seguidas.
    El Señor dio orden al pez y vomitó a Jonás en tierra firme.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Jon 2, 3. 4. 5. 8

    V/. Sacaste mi vida de la fosa, Señor.
    R/. Sacaste mi vida de la fosa, Señor.
    V/. En mi aflicción clamé al Señor y me atendió, desde el vientre del infierno pedí
    auxilio, y escuchó mi clamor. R/.
    V/. Me arrojaste a lo profundo en alta mar, me rodeaban las olas, tus corrientes y
    tu oleaje pasaban sobre mí. R/.
    V/. Yo dije: Me has arrojado de tu presencia, quién pudiera ver de nuevo tu santo
    templo. R/.
    Cuando se me acababan las fuerzas me acordé del Señor; llegó hasta ti mi
    oración, hasta tu santo Templo. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    ¿Quién es mi prójimo?

    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 10, 25-37

    En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a
    prueba:
    Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
    El le dijo: ¿Qué está escrito en la Ley? , ¿qué lees en ella?
    El letrado contestó: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu
    alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo».
    El le dijo: Bien dicho.
    Haz esto y tendrás la vida.
    Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús: ¿Y quién es mi
    prójimo?
    Jesús dijo: Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos
    bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo
    medio muerto.
    Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y
    pasó de largo.
    Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de
    largo.
    Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio
    lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo
    en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó.
    Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
    Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.
    ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de
    los bandidos ? El letrado contestó: El que practicó la misericordia con él.
    Díjole Jesús: Anda, haz tú lo mismo.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z