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MISA JUEVES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Jueves, 2013-08-08 lo siguiente:

  • Santo Domingo de Guzmán, presbítero, Memoria 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    1 Co 2, 1-10a

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lc 9, 57-62

    Notas

  • JUEVES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Ábreles tu tesoro, la fuente de agua viva

    Lectura del libro de los Números 20, 1-13

    En aquellos días, la comunidad entera de los israelitas llegó al desierto de Sin el mes
    primero, y el pueblo se instaló en Cadés.
    Allí murió María y allí la enterraron.
    Faltó agua al pueblo y se amotinaron contra Moisés y Aarón.
    El pueblo riñó con Moisés diciendo: ¡Ojalá hubiéramos muerto como nuestros
    hermanos, delante del Señor! ¿Por qué has traído a la comunidad del Señor a este
    desierto, para que muramos en él nosotros y nuestras bestias? ¿Por qué nos has
    sacado de Egipto para traernos a este sitio horrible, que no tiene grano ni
    higueras ni viñas ni granados ni agua para beber ? . Moisés y Aarón se apartaron
    de la comunidad y se dirigieron a la tienda del encuentro, y delante de ella se
    echaron rostro en tierra.
    La gloria del Señor se les apareció, y el Señor dijo a Moisés: Coge el bastón, reúne la
    asamblea tú con tu hermano Aarón, y en presencia de ellos ordenad a la roca que
    dé agua.
    Sacarás agua de la roca para darles de beber a ellos y a sus bestias.
    Moisés retiró la vara de la presencia del Señor, como se lo mandaba; ayudado de
    Aarón reunió la asamblea delante de la roca, y les dijo: Escuchad, rebeldes:
    ¿Creéis que podemos sacaros agua de esta roca? Moisés alzó la mano y golpeó la
    roca con el bastón dos veces, y brotó agua tan abundante que bebió toda la gente
    y las bestias.
    El Señor dijo a Moisés y a Aarón: Por no haberme creído, por no haber reconocido
    mi santidad en presencia de los israelitas, no haréis entrar a esta comunidad en la
    tierra que les voy a dar.
    (Esta es Fuente de Meribá, donde los israelitas disputaron con el Señor y él les
    mostró su santidad)

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9

    V/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»
    R/. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: «No endurezcáis vuestro corazón»
    V/. Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva.
    entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
    V/. Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
    Porque él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía. R/.
    Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá,
    como el día de Masá en el desierto: cuando vuestros padres me pusieron a
    prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras». R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Tú eres Pedro y te daré las llaves del Reino de los cielos

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 13-23

    En aquel tiempo llegó Jesús a la región de Cesarea de Felipe y preguntaba a sus
    discípulos: ¿Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre? Ellos contestaron:
    Unos que Juan Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas.
    El les preguntó: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo ? Simón Pedro tomó la palabra
    y dijo: Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.
    Jesús le respondió: ¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás! , porque eso no te lo ha
    revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el cielo.
    Ahora te digo yo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder
    del infierno no la derrotará.
    Te daré las llaves del Reino de los cielos; lo que ates en la tierra, quedará atado en el
    cielo, y lo que desates en la tierra, quedará desatado en el cielo.
    Y les mandó a los discípulos que no dijesen a nadie que él era el Mesías.
    Desde entonces empezó Jesús a explicar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén
    y padecer allí mucho por parte de los senadores, sumos sacerdotes y letrados, y
    que tenía que ser ejecutado y resucitar al tercer día.
    Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo: ¡No lo permita Dios, Señor! Eso no
    puede pasarte.
    Jesús se volvió y dijo a Pedro: quítate de mi vista, Satanás, que me haces tropezar;
    tú piensas como los hombres, no como Dios.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z