La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2028-07-11 lo siguiente:
Lectura del libro de los Proverbios 2, 1-9
Hijo mío, si aceptas mis palabras y conservas mis consejos, prestando oído a la sensatez y prestando atención a la prudencia; si invocas a la inteligencia y llamas a la prudencia; si la procuras como el dinero y la buscas como un tesoro, entonces comprenderás el temor del Señor y alcanzarás el conocimiento de Dios. Porque es el Señor quien da sensatez, de su boca proceden saber e inteligencia. Él atesora acierto para los hombres rectos, es escudo para el de conducta intachable, custodia la senda del deber, la rectitud y los buenos senderos. Entonces comprenderás la justicia y el derecho, la rectitud y toda obra buena.
Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4 y 6. 9 y 12. 14-15 (R.: 2a)
R. Bendigo al Señor en todo momento.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca;
mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre.
Contempladlo, y quedareis radiantes, vuestro rostro no se avergonzara. R.
Gustad y ved que bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. Venid, hijos,
escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. R.
Guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien,
busca la paz y corre tras ella. R.
Aleluya Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Lectura del santo evangelio según san Mateo 19, 27-29
En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús: -«Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?» Jesús les dijo: -«Os aseguro: cuando llegue la renovación, y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para regir a las doce tribus de Israel. El que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, mujer, hijos o tierras, recibirá cien veces más, y heredará la vida eterna. »
Lectura del Profeta Oseas 8, 4-7. 11-13
Así dice el Señor: Se nombraron un rey en Israel sin contar conmigo, se nombraron
príncipes sin pedirme consejo.
Con su plata y su oro se hacían ídolos para hundirse.
Tu toro, Samaría, es abominable, contra ellos arde mi cólera.
¿Hasta cuándo no podréis ser limpios, hijos de Israel? Un escultor lo hizo, y no es
Dios.
Se romperá en pedazos el toro de Samaría.
Siembran vientos y cosechan tempestades.
No brotan tallos; las espigas no tienen harina, y, si la diesen, la comerían extraños.
Efraín multiplicó sus altares para pecar, para pecar le sirvieron sus altares.
Cuando les escribía mi doctrina, la consideraban extraña.
Que sacrifiquen sus víctimas y se coman la carne, que al Señor no le agradan.
Recordará sus iniquidades, castigará sus pecados, volverán a Egipto.
Salmo responsorial Sal 113B 3-4. 5-6. 7-8. 9-10
V/. Israel confía en el Señor.
R/. Israel confía en el Señor.
V/. Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace.
Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas.
V/. Tienen boca y no hablan, tienen ojos y no ven.
tienen orejas y no oyen, tienen nariz y no huelen. R/.
V/. Tienen manos y no tocan, tienen pies y no andan.
Que sean igual los que los hacen, cuantos confían en ellos.
V/. Israel confía en el Señor: él es su auxilio y su escudo; la casa de Aarón confía
en el Señor: él es su auxilio y su escudo. R/.
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 9, 32-38
En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo.
Echó al demonio, y el mudo habló.
La gente decía admirada: Nunca se ha visto en Israel cosa igual.
En cambio, los fariseos decían: Este echa los demonios con el poder del jefe de los
demonios.
Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando
el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias.
Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y
abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».
Entonces dijo a sus discípulos: La mies es abundante, pero los trabajadores son
pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.