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MISA QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Domingo, 2013-03-17 lo siguiente:

  • San Patricio, obispo 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    1 P 4, 7b-11

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 95, 1-2a. 2b-3. 7-8a. 10

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lc 5, 1-11

    Notas

  • QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2013:

    Tiempo de Cuaresma.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Mirad que realizo algo nuevo y apagaré la sed de mi pueblo

    Lectura del libro de Isaías 43, 16-21

    Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas;
    que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes;
    caían para no levantarse, se apagaron como mecha que se extingue.
    «No recordéis lo de antaño, no penséis en lo antiguo;
    mirad que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notáis?
    Abriré un camino por el desierto, ríos en el yermo.
    Me glorificarán las bestias del campo, chacales y avestruces,
    porque ofreceré agua en el desierto, ríos en el yermo,
    para apagar la sed de mi pueblo, de mi escogido, el pueblo que yo formé, para que
    proclamara mi alabanza.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 125, 1-2ab. 2cd-3. 4-5. 6 (R.: 3)

    R. El Señor ha estado grande con nosotros, y estamos alegres.
    Cuando el Señor cambió la suerte de Sión, nos parecía soñar:
    la boca se nos llenaba de risas, la lengua de cantares. R.
    Hasta los gentiles decían: «El Señor ha estado grande con ellos.» El Señor ha estado
    grande con nosotros, y estamos alegres. R.
    Que el Señor cambie nuestra suerte, como los torrentes del Negueb. Los que
    sembraban con lágrimas cosechan entre cantares. R.
    Al ir, iba llorando, llevando la semilla; al volver, vuelve cantando, trayendo sus
    gavillas. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Por Cristo lo perdí todo, muriendo su misma muerte

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Filipenses 3, 8-14

    Hermanos:
    Todo lo estimo pérdida comparado con la excelencia del conocimiento de Cristo
    Jesús, mi Señor.
    Por él lo perdí todo, y todo lo estimo basura con tal de ganar a Cristo y existir en él,
    no con una justicia mía, la de la Ley, sino con la que viene de la fe de Cristo, la
    justicia que viene de Dios y se apoya en la fe.
    Para conocerlo a él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus
    padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección de
    entre los muertos.
    No es que ya haya conseguido el premio, o que ya esté en la meta: yo sigo corriendo
    a ver si lo obtengo, pues Cristo Jesús lo obtuvo para mí.
    Hermanos, yo no pienso haber conseguido el premio. Sólo busco una cosa:
    olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante,
    corro hacia la meta, para ganar el premio, al que Dios desde arriba llama en Cristo
    Jesús.

    Aclamación del Evangelio

    Versículo antes del evangelio Jl 2, 12-13

    Ahora —oráculo del Señor— convertíos a mí de todo corazón, porque soy
    compasivo y misericordioso.

    EVANGELIO DE LA MISA

    El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra

    Lectura del santo evangelio según san Juan 8, 1-11

    En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer
    se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les
    enseñaba.
    Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y,
    colocándola en medio, le dijeron:
    —«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio.
    La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?»
    Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
    Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
    Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
    . «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.»
    E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo
    uno a uno, empezando por los más viejos.
    Y quedó solo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante.
    Jesús se incorporó y le preguntó: —«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?;
    ¿ninguno te ha condenado?»
    Ella contestó:
    —«Ninguno, Señor.»
    Jesús dijo:
    —«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z