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MISA JUEVES DE LA VIGÉSIMA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2028

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Jueves, 2028-10-19 lo siguiente:

  • San Pablo de la Cruz, presbítero 2028:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 1, 18-25

    Hermanos: El mensaje de la cruz es necedad para los que están en vías de perdición; pero para los que están en vías de salvación - para nosotros- es fuerza de Dios. Dice la Escritura: «Destruiré la sabiduría de los sabios, frustraré la sagacidad de los sagaces.» ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el escriba? ¿Dónde está el sofista de nuestros tiempos? ¿No ha convertido Dios en necedad la sabiduría del mundo? Y como, en la sabiduría de Dios, el mundo no lo conoció por el camino de la sabiduría, quiso Dios valerse de la necedad de la predicación, para salvar a los creyentes. Porque los judíos exigen signos, los griegos buscan sabiduría; pero nosotros predicamos a Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles; pero para los llamados -judíos o griegos-, un Mesías que es fuerza de Dios y sabiduría de Dios. Pues lo necio de Dios es más sabio que los hambres; y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)

    R. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio. (O bien: Aleluya)
    Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R.
    Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 16, 24-27

    Notas

  • JUEVES DE LA VIGÉSIMA OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2028:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo.

    Comienzo de la carta del Apóstol San Pablo a los Efesios 1, 1-10

    Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, al pueblo santo, a los fieles
    cristianos que residen en Éfeso.
    Os deseo la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.
    Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la
    persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
    El nos eligió en la persona de Cristo antes de crear el mundo para que fuésemos
    santos e irreprochables ante él por el amor.
    El nos ha destinado en la persona de Cristo por pura iniciativa suya a ser sus hijos,
    para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su
    querido Hijo, redunde en alabanza suya.
    Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados.
    El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros,
    dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad.
    Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento
    culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 97, 1. 2-3ab. 3cd-4. 5-6

    V/. El Señor da a conocer su victoria.
    R/. El Señor da a conocer su victoria.
    V/. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su derecha le
    ha dado la victoria, su santo brazo. R/.
    V/. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de
    su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. R/.
    V/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
    Aclama al Señor, tierra entera, gritad, vitoread, tocad. R/.
    V/. Tocad la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de
    las trompetas aclamad al Rey y Señor. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Se pedirá cuenta de la sangre de los profetas, desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías

    Lectura del santo Evangelio según San Lucas 11, 47-54

    En aquel tiempo, dijo el Señor: ¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los
    profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que
    hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les
    edificáis sepulcros.
    Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los
    perseguirán y matarán» ; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre
    de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel
    hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.
    Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, juristas, que
    os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis
    cerrado el paso a los que intentaban entrar! Al salir de allí, los letrados y fariseos
    empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas,
    para cogerlo con sus propias palabras.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z