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MISA MIÉRCOLES DE LA CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Miércoles, 2011-02-02 lo siguiente:

  • LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR, Fiesta 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Cuando esta fiesta no cae en domingo, antes del evangelio se escoge una sola de las lecturas siguientes: Entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis

    Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4

    Así dice el Señor: «Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 23, 7. 8. 9. 10 (R.: 10b)

    R. El Señor, Dios de los ejércitos, es el Rey de la gloria.
    ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el
    Rey de la gloria. R.
    -¿Quién es ese Rey de la gloria? -El Señor, héroe valeroso; el Señor, héroe de la
    guerra. R.
    ¡Portones!, alzad los dinteles, que se alcen las antiguas compuertas: va a entrar el
    Rey de la gloria. R.
    -¿Quién es ese Rey de la gloria? -El Señor, Dios de los ejércitos. Él es el Rey de la
    gloria. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

    Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18

    Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaba la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 2, 32

    Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 22-32

    Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo primogénito varón será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones.» Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: -«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel.»

  • MIÉRCOLES DE LA CUARTA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Dios reprende a los que ama

    Lectura de la carta a los Hebreos 12, 4-7. 11-15

    Hermanos: Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.
    Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: «Hijo mío, no rechaces el
    castigo del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los
    que ama y castiga a sus hijos preferidos».
    Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no
    corrige a sus hijos?
    Ningún castigo nos gusta cuando lo recibimos, sino que nos duele; pero después de
    pasar por él, nos da como fruto una vida honrada y en paz.
    Por eso, fortaleced las manos débiles,
    robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en
    vez de retorcerse, se curará.
    Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor.
    Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios y que ninguna raíz amarga
    rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 13-14. 17-18a

    V/. La misericordia del Señor dura siempre para los que cumplen sus mandatos.
    R/. La misericordia del Señor dura siempre para los que cumplen sus mandatos.
    V/. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R/.
    V/. Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus
    fieles; porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. R/.
    V/. Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos:
    para los que guardan la alianza. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    No desprecian a un profeta más que en su tierra

    Lectura del santo Evangelio según San Marcos 6, 1-6

    En aquel tiempo, fue Jesús a su tierra en compañía de sus discípulos.
    Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se
    preguntaba asombrada: ¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le
    han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo
    de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón ? Y sus hermanas ¿no
    viven con nosotros aquí ? Y desconfiaban de él.
    Jesús les decía: No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes
    y en su casa.
    No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las
    manos.
    Y se extrañó de su falta de fe.
    Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z