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MISA QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2012

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Domingo, 2012-03-25 lo siguiente:

  • LA ANUNCIACIÓN DEL SEÑOR, Solemnidad 2012:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Mirad: la virgen está encinta

    Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10

    En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: -«Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.» Respondió Acaz: -«No la pido, no quiero tentar al Señor.» Entonces dijo Dios: -«Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa “Dios-con-nosotros”.»

    SALMO RESPONSORIAL

    SALMO RESPONSORIAL Sal 39, 7-8a. 8b-9. 10. 11 (R.: 8a y 9a)

    R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
    Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, y, en cambio, me abriste el oído; no pides
    sacrificio expiatorio, entonces yo digo: «Aquí estoy.» R.
    «-Como está escrito en mi libro- para hacer tu voluntad.» Dios mío, lo quiero, y
    llevo tu ley en las entrañas. R.
    He proclamado tu salvación ante la gran asamblea; no he cerrado los labios: Señor,
    tú lo sabes. R.
    No me he guardado en el pecho tu defensa, he contado tu fidelidad y tu salvación,
    no he negado tu misericordia y tu lealtad ante la gran asamblea. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Está escrito en el libro: «Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad»

    Lectura de la carta a los Hebreos 10, 4-10

    Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: «Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad.”» Primero dice: «No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias», que se ofrecen según la Ley. Después añade: «Aquí estoy yo para hacer tu voluntad.» Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya y versículo antes del evangelio Jn 1, 14ab

    La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 1, 26-38

  • QUINTO DOMINGO DE CUARESMA 2012:

    Tiempo de Cuaresma.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Lectura del Profeta Jeremías 31, 31-34.

    Mirad que llegan días -oráculo del Señor- en que haré con la casa de Israel y la casa
    de Judá una alianza nueva.
    No como la que hice con vuestros padres, cuando los tomé de la mano para
    sacarlos de Egipto:
    Ellos, aunque yo era su Señor, quebrantaron mi alianza;
    —oráculo del Señor—.
    Sino que así será la alianza que haré con ellos, después de aquellos diás —oráculo
    del Señor—:
    Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones;
    yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.
    Y no tendrá que enseñar uno a su prójimo, el otro a su hermano, diciendo:
    Reconoce al Señor.
    Porque todos me conocerán, desde el pequeño al grande
    —oráculo del Señor—,
    cuando perdone sus crímenes, y no recuerde sus pecados.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 50, 3-4, 12-13. 14-15. 18-19

    V/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    V/. Misericordia, Dios mío, por tu bondad; por tu inmensa compasión borra mi
    culpa, lava del todo mi delito, limpia mi pecado.
    R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    V/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme;
    no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu.
    R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    V/. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso.
    Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti.
    R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.
    V/. Los sacrificios no te satisfacen, si te ofreciera un holocausto, no lo querrías. Mi
    sacrificio es un espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y humillado tú
    no lo desprecias.
    R/. Oh Dios, crea en mí un corazón puro.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Lectura de la carta a los Hebreos 5, 7-9.

    Cristo, en los días de su vida mortal, a gritos y con lágrimas,
    presentó oraciones y súplicas al que podía salvarlo de la muerte, cuando en su
    angustia fue escuchado.
    Él, a pesar de ser Hijo, aprendió, sufriendo, a obedecer.
    Y, llevado a la consumación, se ha convertido para todos los que le obedecen en
    autor de salvación eterna.

    Aclamación del Evangelio

    Versículo antes del Evangelio Jn 12, 26

    El que quiera servirme, que me siga,
    dice el Señor;
    y donde esté yo, allí también
    estará mi servidor.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lectura del santo Evangelio según San Juan 12, 20-33.

    En aquel tiempo entre los que habían venido a celebrar la Fiesta había algunos gentiles; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban:
    —Señor, quisiéramos ver a Jesús.
    Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.
    Jesús les contestó:
    —Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del Hombre.
    Os aseguro, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre le premiará.
    Ahora mi alma está agitada y, ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.
    Entonces vino una voz del cielo:
    —Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.
    La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel.
    Jesús tomó la palabra y dijo:
    —Esta voz no ha venido por mi, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí.
    Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

    Notas

    • Si el Aleluya no se canta, puede omitirse

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z