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MISA MARTES DE LA DÉCIMO SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2012

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2012-07-31 lo siguiente:

  • San Ignacio de Loyola, presbítero, Memoria 2012:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Hacedlo todo para gloria de Dios

    Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 10, 31 - 11, 1

    Hermanos: Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios, como yo, por mi parte, procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de la mayoría, para que se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 4-5. 6-7. 8-9. 10-11 (R.: 9a)

    R. Gustad y ved qué bueno es el Señor.
    Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma
    se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
    Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo
    consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R.
    Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el
    afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R.
    El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué
    bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R.
    Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos
    empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lc 14, 25-33

    Notas

  • MARTES DE LA DÉCIMO SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2012:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros

    Lectura del Profeta Jeremías 14, 17-22

    Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de
    la Doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores.
    Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
    tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país.
    ¿Por qué has rechazado del todo a Judá ? ¿Tiene asco tu garganta de Sión ? ¿Por qué
    nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la
    cura sucede la turbación.
    Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque
    pecamos contra ti.
    No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no
    rompas tu alianza con nosotros.
    ¿Existe entre los ídolos de los gentiles quien dé la lluvia? ¿Soltarán los cielos aguas
    torrenciales ? ¿No eres, Señor Dios nuestro, nuestra esperanza, porque tú lo
    hiciste todo?

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 78, 8. 9. 11 y 13

    V/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
    R/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
    No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu
    compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R/.
    Socórrenos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y
    perdona nuestros pecados, a causa de tu nombre. R/.
    V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso salva a los
    condenados a muerte.
    Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre,
    contaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 36-43

    En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
    Los discípulos se le acercaron a decirle: Acláranos la parábola de la cizaña en el
    campo.
    El les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es
    el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los
    partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el
    fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
    Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del
    Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y
    malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de
    dientes.
    Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.
    El que tenga oídos, que oiga.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z