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MISA JUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA 2012

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Jueves, 2012-03-08 lo siguiente:

  • San Juan de Dios, religioso 2012:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    1 Jn 3, 14-18

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 111, 1-2. 3-4. 5-7a. 7b-8. 9

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya y versículo antes del evangelio Jn 13, 34

    Os doy un mandamiento nuevo -dice el Señor-: que os améis unos a otros, como yo
    os he amado.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Cada vez que lo hicisteis con mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis

    Lectura del santo evangelio según san Mateo 25, 31-40

    En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: “Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme.” Entonces los justos le contestarán: “Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?” Y el rey les dirá: “Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis.”»

    Notas

  • JUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA DE CUARESMA 2012:

    Tiempo de Cuaresma.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Maldito quien confía en el hombre; bendito quien confía en el Señor

    Lectura del libro de Jeremías 17, 5-10

    Así dice el Señor:
    «Maldito quien confía en el hombre, y en la carne busca su fuerza, apartando su
    corazón del Señor.
    Será como un cardo en la estepa, no verá llegar el bien;
    habitara la aridez del desierto, tierra salobre e inhóspita.
    Bendito quien confía en el Señor y pone en el Señor su confianza.
    Será un árbol plantado junto al agua, que junto a la corriente echa raíces;
    cuando llegue el estío no lo sentirá, su hoja estará verde;
    en año de sequía no se inquieta, no deja de dar fruto.
    Nada más falso y enfermo que el corazón: ¿quién lo entenderá?
    Yo, el Señor, penetro el corazón, sondeo las entrañas,
    para dar al hombre según su conducta, según el fruto de sus acciones.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 1, 1-2. 3. 4 y 6 (R/.: Sal 39, 5a)

    R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
    Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de
    los pecadores, ni se sienta en la reunión de [os cínicos; sino que su gozo es la ley del
    Señor, y medita su ley día y noche. R.
    Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto en su sazón y no se
    marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/.
    No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege
    el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/.
    Versículo antes del evangelio cf. Lc 8, 15
    Dichosos los que con un corazón noble y generoso guardan la palabra de Dios y
    dan fruto perseverando.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Recibiste tus bienes, y Lázaro males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 16, 19-31

    En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
    —«Habla un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba
    espléndidamente cada día.
    Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con
    ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico.
    Y hasta los perros se le acercaban a lamerle la llagas.
    Sucedió que se murió el mendigo, y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
    Se murió también el rico, y lo enterraron. Y, estando en el infierno, en medio de los
    tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y
    gritó:
    "Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del
    dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas."
    Pero Abrahán le contestó:
    "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso
    encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
    Y además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no
    puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí
    hasta nosotros."
    El rico insistió:
    "Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo
    cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este
    lugar de tormento.
    Abrahán le dice:
    "Tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen."
    El rico contestó:
    "No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán."
    Abrahán le dijo:
    "Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un
    muerto.”»

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z