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MISA LUNES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Lunes, 2011-08-01 lo siguiente:

  • San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, Memoria 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 1-4

    Hermanos: Ahora no pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues, por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que no pudo hacer la Ley, reducida a la impotencia por la carne, lo ha hecho Dios: envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra, haciéndolo víctima por el pecado, y en su carne condenó el pecado. Así, la justicia que proponía la Ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por la carne, sino por el Espíritu.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 (R.: 12b)

    R. Enséñame, Señor, tus leyes.
    ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. R.
    Te busco de todo corazón,
    no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
    En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. R.
    Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes. R.
    Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca. R.
    Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 5, 13-l9

    Notas

  • LUNES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2011:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Yo solo no puedo cargar con este pueblo

    Lectura del libro de los Números 11, 4b-15

    En aquellos días, los israelitas dijeron: ¡Quién pudiera comer carne ! Cómo nos
    acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y
    melones y puerros y cebollas y ajos.
    Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.
    (El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se
    dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez, lo
    cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite.
    Por la noche caía el rocío en el campamento y encima de él el maná).
    Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su
    tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: ¿Por qué tratas
    mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este
    pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me
    digas: Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la
    tierra que prometí a sus padres ? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el
    pueblo? Vienen a mí llorando: Danos de comer carne.
    Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas.
    Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no
    tendré que pasar tales penas.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 80, 12-13. 14-15. 16-17

    V/. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
    R/. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
    Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su
    corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. R/.
    Ojalá me escuchase mi pueblo, y caminase Israel por mi camino: en un
    momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios.
    Los que aborrecen al Señor te adularían, y su muerte quedaría fijada; te
    alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 13-21

    En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de
    allí en barca a un sitio tranquilo y apartado.
    Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.
    Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
    Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y
    es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de
    comer.
    Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
    Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.
    Les dijo: Traédmelos.
    Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos
    peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio
    a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.
    Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras.
    Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z