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MISA MARTES DE LA DÉCIMO SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2028

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2028-08-01 lo siguiente:

  • San Alfonso María de Ligorio, obispo y doctor de la Iglesia, Memoria 2028:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8, 1-4

    Hermanos: Ahora no pesa condena alguna sobre los que están unidos a Cristo Jesús, pues, por la unión con Cristo Jesús, la ley del Espíritu de vida me ha librado de la ley del pecado y de la muerte. Lo que no pudo hacer la Ley, reducida a la impotencia por la carne, lo ha hecho Dios: envió a su Hijo encarnado en una carne pecadora como la nuestra, haciéndolo víctima por el pecado, y en su carne condenó el pecado. Así, la justicia que proponía la Ley puede realizarse en nosotros, que ya no procedemos dirigidos por la carne, sino por el Espíritu.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 118, 9. 10. 11. 12. 13. 14 (R.: 12b)

    R. Enséñame, Señor, tus leyes.
    ¿Cómo podrá un joven andar honestamente? Cumpliendo tus palabras. R.
    Te busco de todo corazón,
    no consientas que me desvíe de tus mandamientos. R.
    En mi corazón escondo tus consignas, así no pecaré contra ti. R.
    Bendito eres, Señor, enséñame tus leyes. R.
    Mis labios van enumerando los mandamientos de tu boca. R.
    Mi alegría es el camino de tus preceptos, más que todas las riquezas. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 5, 13-l9

    Notas

  • MARTES DE LA DÉCIMO SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2028:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Recuerda, Señor, y no rompas tu alianza con nosotros

    Lectura del Profeta Jeremías 14, 17-22

    Mis ojos se deshacen en lágrimas, día y noche no cesan: por la terrible desgracia de
    la Doncella de mi pueblo, una herida de fuertes dolores.
    Salgo al campo: muertos a espada; entro en la ciudad: desfallecidos de hambre;
    tanto el profeta como el sacerdote vagan sin sentido por el país.
    ¿Por qué has rechazado del todo a Judá ? ¿Tiene asco tu garganta de Sión ? ¿Por qué
    nos has herido sin remedio? Se espera la paz, y no hay bienestar, al tiempo de la
    cura sucede la turbación.
    Señor, reconocemos nuestra impiedad, la culpa de nuestros padres, porque
    pecamos contra ti.
    No nos rechaces, por tu nombre, no desprestigies tu trono glorioso; recuerda y no
    rompas tu alianza con nosotros.
    ¿Existe entre los ídolos de los gentiles quien dé la lluvia? ¿Soltarán los cielos aguas
    torrenciales ? ¿No eres, Señor Dios nuestro, nuestra esperanza, porque tú lo
    hiciste todo?

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 78, 8. 9. 11 y 13

    V/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
    R/. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre.
    No recuerdes contra nosotros las culpas de nuestros padres; que tu
    compasión nos alcance pronto, pues estamos agotados. R/.
    Socórrenos, Dios salvador nuestro, por el honor de tu nombre; líbranos y
    perdona nuestros pecados, a causa de tu nombre. R/.
    V/. Llegue a tu presencia el gemido del cautivo: con tu brazo poderoso salva a los
    condenados a muerte.
    Mientras, nosotros, pueblo tuyo, ovejas de tu rebaño, te daremos gracias siempre,
    contaremos tus alabanzas de generación en generación. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 36-43

    En aquel tiempo, Jesús dejó a la gente y se fue a casa.
    Los discípulos se le acercaron a decirle: Acláranos la parábola de la cizaña en el
    campo.
    El les contestó: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre; el campo es
    el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del Reino; la cizaña son los
    partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el
    fin del tiempo, y los segadores los ángeles.
    Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del
    Hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su Reino a todos los corruptores y
    malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de
    dientes.
    Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre.
    El que tenga oídos, que oiga.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z