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MISA VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE PASCUA 2011

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Viernes, 2011-04-29 lo siguiente:

  • Santa Catalina de Siena, virgen y doctora de la Iglesia, Memoria 2011:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    La sangre de Jesús nos limpia los pecados

    Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 1, 5-2, 2

    Queridos hermanos: Os anunciamos el mensaje que hemos oído a Jesucristo: Dios es luz sin tiniebla alguna. Si decimos que estamos unidos a él, mientras vivimos en las tinieblas, mentimos con palabras y obras. Pero, si vivimos en la luz, lo mismo que él está en la luz, entonces estamos unidos unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesús nos limpia los pecados. Si decimos que no hemos pecado, nos engañamos y no somos sinceros. Pero, si confesamos nuestros pecados, él, que es fiel y justo, nos perdonará los pecados y nos limpiará de toda injusticia. Si decimos que no hemos pecado, lo hacemos mentiroso y no poseemos su palabra. Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. É1 es víctima de propiciación por nuestros pecados, no sólo por los nuestros, sino también por los del mundo entero.

    SALMO RESPONSORIAL

    SALMO RESPONSORIAL Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 13-14. 17-18a (R.: 1a)

    R. Bendice, alma mía, al Señor.
    Bendice, alma mía. al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
    Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios. R.
    Él perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la
    fosa y te colma de gracia y de ternura. R.
    El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no está
    siempre acusando ni guarda rencor perpetuo. R.
    Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles;
    porque él conoce nuestra masa, se acuerda de que somos barro. R.
    Pero la misericordia del Señor dura siempre, su justicia pasa de hijos a nietos, para
    los que guardan la alianza. R.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mt 11, 25-30

    Notas

  • VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE PASCUA 2011:

    Tiempo de Pascua.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Ningún otro puede salvar

    Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 1-12

    En aquellos días, mientras hablaban al pueblo Pedro y Juan, se les presentaron los
    sacerdotes, el comisario del templo y los saduceos, indignados de que enseñaran al
    pueblo y anunciaran la resurrección de los muertos por el poder de Jesús. Les
    echaron mano y, como ya era tarde, los metieron en la cárcel hasta el día siguiente.
    Muchos de los que habían oído el discurso, unos cinco mil hombres, abrazaron la fe.
    Al día siguiente, se reunieron en Jerusalén los jefes del pueblo, los ancianos y los
    escribas; entre ellos el sumo sacerdote Anás, Caifás y Alejandro, y los demás que
    eran familia de sumos sacerdotes. Hicieron comparecer a Pedro y a Juan y los
    interrogaron:
    —«¿Con qué poder o en nombre de quién habéis hecho eso?»
    Pedro, lleno de Espíritu Santo, respondió:
    —«Jefes del pueblo y ancianos: Porque le hemos hecho un favor a un enfermo, nos
    interrogáis hoy para averiguar qué poder ha curado a ese hombre; pues, quede bien
    claro a todos vosotros y a todo Israel que ha sido el nombre de Jesucristo Nazareno,
    a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de entre los muertos; por su
    nombre, se presenta éste sano ante vosotros. Jesús es la piedra que desechasteis
    vosotros, los arquitectos, y que se ha convertido en piedra angular; ningún otro
    puede salvar; bajo el cielo, no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 117, 1-2 y 4. 22-24. 25-27a (R/.: 22)

    R/. La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular (o bien: Aleluya).
    Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. Diga la
    casa de Israel: eterna es su misericordia. Digan los fieles del Señor: eterna es su
    misericordia. R/.
    La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor
    quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente. Éste es el día en que actuó el Señor:
    sea nuestra alegría y nuestro gozo. R/.
    Señor, danos la salvación; Señor, danos prosperidad. Bendito el que viene en
    nombre del Señor, os bendecimos desde la casa del Señor; el Señor es Dios, él nos
    ilumina. R/.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Sal 117, 24

    Éste es el día en que actuó el Señor, sea nuestra alegría y nuestro gozo.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado

    Lectura del santo evangelio según san Juan 21, 1-14

    En aquel tiempo, Jesús se apareció otra vez a los discípulos junto al lago de
    Tiberíades. Y se apareció de esta manera:
    Estaban juntos Simón Pedro, Tomás apodado el Mellizo, Natanael el de Caná de
    Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos suyos.
    Simón Pedro les dice:
    —«Me voy a pescar.»
    Ellos contestan:
    —«Vamos también nosotros contigo.»
    Salieron y se embarcaron; y aquella noche no cogieron nada.
    Estaba ya amaneciendo, cuando Jesús se presentó en la orilla; pero los discípulos no
    sabían que era Jesús.
    Jesús les dice:
    —«Muchachos, ¿tenéis pescado?»
    Ellos contestaron:
    —«No.»
    Él les dice:
    —«Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis.»
    La echaron, y no tenían fuerzas para sacarla, por la multitud de peces. Y aquel
    discípulo que Jesús tanto quería le dice a Pedro:
    —«Es el Señor.»
    Al oír que era el Señor, Simón Pedro, que estaba desnudo, se ató la túnica y se echó
    al agua. Los demás discípulos se acercaron en la barca, porque no distaban de tierra
    más que unos cien metros, remolcando la red con los peces.
    Al saltar a tierra, ven unas brasas con un pescado puesto encima y pan. Jesús les
    dice:
    —«Traed de los peces que acabáis de coger.»
    Simón Pedro subió a la barca y arrastró hasta la orilla la red repleta de peces
    grandes: ciento cincuenta y tres. Y aunque eran tantos, no se rompió la red.
    Jesús les dice:
    —«Vamos, almorzad.»
    Ninguno de los discípulos se abrevia a preguntarle quién era, porque sabían bien
    que era el Señor.
    Jesús se acerca, toma el pan y se lo da, y lo mismo el pescado.
    Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a los discípulos, después de resucitar de
    entre los muertos.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z