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MISA MARTES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2012

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Martes, 2012-08-07 lo siguiente:

  • San Cayetano, presbítero 2012:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Si 2, 7-13

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 111, 1-2. 3-4. 5-7a. 7b-8. 9

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lc 12, 32-34

    Notas

  • MARTES DE LA DÉCIMO OCTAVA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO 2012:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así. Cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob

    Lectura del Profeta Jeremías 30, 1-2. 12-15. 18-22

    Palabra que recibió Jeremías del Señor: Así dice el Señor Dios de Israel: Escribe en
    un libro todas las palabras que he dicho.
    Porque así dice el Señor: Tu fractura es incurable, tu herida está enconada; no hay
    remedio para tu llaga, no hay medicinas que te cierren la herida.
    Tus amigos te olvidaron, ya no te buscan, porque te alcanzó el golpe enemigo, un
    cruel escarmiento; por el número de tus crímenes, por la muchedumbre de tus
    pecados.
    ¿Por qué gritas por tu herida ? Tu llaga es incurable: por el número de tus crímenes,
    por la muchedumbre de tus pecados te he tratado así.
    Así dice el Señor: Yo cambiaré la suerte de las tiendas de Jacob, me compadeceré de
    sus moradas; sobre sus ruinas será reconstruida la ciudad, su palacio se asentará
    en su puesto.
    De ella saldrán alabanzas y gritos de alegría.
    Los multiplicaré y no disminuirán, los honraré y no serán despreciados.
    Serán sus hijos como en otro tiempo, la asamblea será estable en mi presencia.
    Castigaré a sus opresores.
    Saldrá de ella un príncipe, su señor saldrá de en medio de ella; me lo acercaré y se
    llegará a mí, pues, ¿quién, si no, se atrevería a acercarse a mí ? —oráculo del
    Señor—.
    Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 101, 16-18. 19-21. 29 y 22-23

    V/. El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.
    R/. El Señor reconstruyó Sión y apareció en su gloria.
    V/. Los gentiles temerán tu nombre, los reyes del mundo tu gloria.
    Cuando el Señor reconstruya Sión y aparezca su gloria, y se vuelva a la súplica de
    los indefensos y no desprecie sus peticiones. R/.
    V/. Quede esto escrito para generación futura, y el pueblo que será creado alabará
    al Señor; Que el Señor ha mirado desde su excelso santuario, desde el cielo se ha
    fijado en la tierra, para escuchar los gemidos de los cautivos y librar los
    condenados a muerte. R/.
    V/. Los hijos de tus siervos vivirán seguros, su linaje durará en tu presencia, para
    anunciar en Sión el nombre del Señor, y su alabanza en Jerusalén; cuando se
    reúnan unánimes los pueblos y los reyes, para dar culto al Señor. R/.

    EVANGELIO DE LA MISA

    Mándame ir hacia ti andando sobre el agua

    Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 22-36

    Después que se sació la gente, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la
    barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente.
    Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar.
    Llegada la noche, estaba allí solo.
    Mientras tanto la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el
    viento era contrario.
    De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua.
    Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo,
    pensando que era un fantasma.
    Jesús les dijo en seguida: ¡Animo, soy yo, no tengáis miedo! Pedro le contestó:
    Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.
    El le dijo: Ven.
    Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al
    sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: Señor,
    sálvame.
    En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: ¡Qué poca fe! ¿Por qué has
    dudado? En cuanto subieron a la barca, amainó el viento.
    Los de la barca se postraron ante él diciendo: Realmente eres Hijo de Dios.
    Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar,
    apenas le reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron
    donde él a todos los enfermos.
    Le pedían tocar siquiera la orla de su manto ¡ y cuantos la tocaron quedaron
    curados.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z