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MISA DÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2013

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La Iglesia Católica Romana, de acuerdo con el Calendario General Romano, celebra en Domingo, 2013-06-09 lo siguiente:

  • San Efrén, diácono y doctor de la Iglesia 2013:

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Col 3, 12-17

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo Responsorial Sal 36, 3-4. 5-6. 30-31

    EVANGELIO DE LA MISA

    Lc 6, 43-45

    Notas

  • DÉCIMO DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO 2013:

    Tiempo Ordinario.

    PRIMERA LECTURA DE LA MISA

    Mira, tu hijo esté vivo

    Lectura del primer libro de los Reyes 17, 17-24

    En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la señora de la casa. La enfermedad era tan
    grave que se quedó sin respiración. Entonces la mujer dijo a Elías:
    —«¿Qué tienes tú que ver conmigo? ¿Has venido a mi casa para avivar el recuerdo
    de mis culpas y hacer morir a mi hijo?»
    Elías respondió:
    —«Dame a tu hijo.»
    Y, tomándolo de su regazo, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó en
    su cama. Luego invocó al Señor:
    —«Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me hospeda la vas a castigar,
    haciendo morir a su hijo?»
    Después se echó tres veces sobre el niño, invocando al Señor:
    —«Señor, Dios mío, que vuelva al niño la respiración.»
    El Señor escuchó la súplica de Elías: al niño le volvió la respiración y revivió. Elías
    tomó al niño, lo llevó al piso bajo y se lo entregó a su madre, diciendo:
    —«Mira, tu hijo está vivo.»
    Entonces la mujer dijo a Elías:
    —«Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu
    boca es verdad.»

    SALMO RESPONSORIAL

    Salmo responsorial Sal 29, 2 y 4. 5-6. ll y 12a y 13b (R.: 2a)

    R. Te ensalzaré, Señor, porque me has librado.
    Te ensalzaré, Señor, porque me has librado y no has dejado que mis enemigos se
    rían de mí.
    Señor, sacaste mi vida del abismo, me hiciste revivir cuando bajaba a la fosa. R.
    Tañed para el Señor, fieles suyos, dad gracias a su nombre santo; su cólera dura un
    instante; su bondad, de por vida; al atardecer nos visita el llanto; por la mañana, el
    júbilo. R.
    Escucha, Señor, y ten piedad de mí; Señor, socórreme. Cambiaste mi luto en danzas.
    Señor, Dios mío, te daré gracias por siempre. R.

    SEGUNDA LECTURA DE LA MISA

    Reveló a su Hijo en mí, para que yo lo anunciara a los gentiles

    Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Gálatas 1, 11-19

    Os notifico, hermanos, que el Evangelio anunciado por mí no es de origen humano;
    yo no lo he recibido ni aprendido de ningún hombre, sino por revelación de
    Jesucristo.
    Habéis oído hablar de mi conducta pasada en el judaísmo: con qué saña perseguía a
    la Iglesia de Dios y la asolaba, y me señalaba en el judaísmo más que muchos de mi
    edad y de mi raza, como partidario fanático de las tradiciones de mis antepasados.
    Pero, cuando aquel que me escogió desde el seno de mi madre y me llamó por su
    gracia se dignó revelar a su Hijo en mi, para que yo lo anunciara a los gentiles, en
    seguida, sin consultar con hombres, sin subir a Jerusalén a ver a los apóstoles
    anteriores a mí, me fui a Arabia, y después volví a Damasco.
    Más tarde, pasados tres años, subí a Jerusalén para conocer a Cefas, y me quedé
    quince días con él.
    Pero no vi a ningún otro apóstol, excepto a Santiago, el pariente del Señor.

    Aclamación del Evangelio

    Aleluya Lc 7, 16

    Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.

    EVANGELIO DE LA MISA

    ¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!

    Lectura del santo evangelio según san Lucas 7, 11-17

    En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus
    discípulos y mucho gentío.
    Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un
    muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la
    ciudad la acompañaba.
    Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo:
    —«No llores.»
    Se acercó al ataúd, lo toco (los que lo llevaban se pararon) y dijo:
    —«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!»
    El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre.
    Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo:
    —«Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.»
    La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

Contenido actualizado el 2012-01-10T00:00:00Z